Dona (English)

Antonella

Antonella

Antonella tiene 32 años, nació y creció en Santiago de Chile, donde actualmente vive con su esposo y sus dos hijos, el menor nacido hace apenas unas semanas. Abogada de profesión, construyó su carrera de manera independiente, cliente por cliente. Pero trabajar por su cuenta dificultaba su estabilidad financiera y con el tiempo comenzó a sentirse estancada, tanto profesional como personalmente. «Necesitaba ponerme un desafío, salir de donde estaba.»

En busca de un sueño

Descubrió Generation a través de un anuncio en internet que la detuvo en seco mientras navegaba en su celular. La oportunidad: aprender a programar y abrir nuevas puertas, sin costo alguno. La tecnología había fascinado a Antonella desde niña, pero nunca se había atrevido a incursionar en ella. Esta vez, tomó coraje y se animó a dar el salto. Postuló, aprobó las evaluaciones y entrevistas, y esperó. Cuando llegó la llamada confirmando que había entrado al programa, su reacción fue inmediata: «¡Wow! ¿Dónde me presento?»

En abril de 2023, Antonella se unió al programa de Desarrollador Full Stack Jr Java de Generation Chile, patrocinado por Sumup. Java estaba a años luz del derecho constitucional: abstracto, desconocido y, en ocasiones, abrumador. Pero se comprometió por completo; estudiaba hasta altas horas de la noche e incluso se conectaba con sus compañeros fuera del horario de clases para seguir aprendiendo juntos. La modalidad remota del programa fue clave: entre sesiones, Antonella podía alejarse de la pantalla para jugar con su hijo pequeño. Al finalizar su formación, había construido un sitio web completamente funcional para emprendedores en Chile, prueba de que la programación finalmente le había hecho click.

Un programa transformador

Tres meses después de graduarse, Antonella consiguió un trabajo en una empresa tecnológica en Chile, donde ya lleva más de dos años. Comenzó como Analista QA (Control de Calidad), pero ocurrió algo inesperado: el jefe del área de ciberseguridad se enteró de que no solo era desarrolladora, sino también abogada.

Le ofrecieron un puesto como abogada de compliance (cumplimiento normativo): revisando contratos tecnológicos, redactando cláusulas de protección de datos y confidencialidad, y asesorando a los equipos en materia de derecho de ciberseguridad. Dos carreras que alguna vez fueron paralelas, de repente convergieron. «Este programa fue un milagro en mi vida, el empujón que necesitaba para mejorar mi calidad de vida, mi confianza, todo», concluye.

Escribiendo un nuevo capítulo

Dentro de su equipo, Antonella es una de las pocas mujeres, algo que enfrenta con presencia y convicción. «Al demostrarme a mí misma que podía aprender algo completamente nuevo y desarrollarlo bien, fui rompiendo las ideas preconcebidas que existen sobre las madres, que de alguna manera somos menos capaces», reflexiona. Su mensaje para las mujeres que dudan es claro: «Han pasado por cosas más difíciles. Tengan fe en ustedes mismas, ¡necesitamos más mujeres en tecnología!»

Junto con su certificación, Antonella completó una diplomatura que amplió su perfil, y hoy su combinación de experiencia legal y tecnológica es cada vez más demandada. «Fue como construir peldaños, uno tras otro», cuenta.

Fuera del trabajo, comparte con su esposo la pasión por los videojuegos de estrategia, se mantiene al día con las últimas novedades en tecnología y disfruta cada momento de la crianza de sus hijos. Su próxima meta: especializarse en derecho de ciberseguridad y, algún día, convertirse en jueza ejerciendo en la intersección entre derecho y tecnología. A la Antonella que alguna vez se sintió estancada le recuerda: «Confía en ti misma. Eres capaz de más de lo que crees, y puedes aprender más de lo que imaginas.»